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Ácidos grasos omega y embarazo: revisión de la investigación

Ácidos grasos omega y embarazo: revisión de la investigación

Los ácidos grasos omega 3 y omega 6 son clases importantes de grasas dietéticas. Los ácidos grasos omega 3, como el EPA y el DHA, son bien conocidos por sus propiedades antiinflamatorias y se ha demostrado que ayudan a reducir el riesgo de complicaciones del embarazo. Los ácidos grasos omega 6 no son inherentemente perjudiciales, pero sin una ingesta saludable de ácidos grasos omega 3, podrían promover la inflamación.

Los suplementos de aceite de pescado u omega 3 son comúnmente parte de una rutina de fertilidad. Dentro del cuerpo, los ácidos grasos omega 3 tienen efectos antiinflamatorios e inmunomoduladores. También ayudan a contrarrestar las actividades inflamatorias de los ácidos grasos omega 6.

Fisiología

Tanto los ácidos grasos omega 3 como los omega 6 son componentes esenciales de los fosfolípidos presentes en todos los tejidos. Ambos sintetizan lípidos, apoyan la función celular normal así como el desarrollo fetal1. Los precursores de las vías omega 3 y omega 6 son ácidos grasos esenciales (su cuerpo no puede sintetizarlos) y deben obtenerse a través de la dieta2. La figura a continuación resume cómo los omega 3 (EPA y DHA) pueden ayudar a reducir la inflamación materna y el estrés oxidativo3.

Resumen de los beneficios del omega 3
Resumen de los beneficios del omega 3

Durante el embarazo, actúan directamente sobre la placenta para aumentar la producción de antioxidantes que contrarrestarán los efectos de las especies reactivas de oxígeno (ERO). Las resolvinas y protectinas (productos del metabolismo del DHA y EPA) pueden reducir la PGE2 placentaria (la prostaglandina asociada con el parto) y reducir la inflamación placentaria. En conjunto, estos efectos pueden reducir el riesgo de pérdidas gestacionales o complicaciones obstétricas.   

Se ha demostrado que los niveles elevados de leptina alteran la foliculogénesis (maduración del folículo que conduce a la producción de un óvulo fertilizable)18. Esto se traduce en una calidad embrionaria "deficiente" y, en última instancia, mayores probabilidades de fracaso del embarazo19.

Por otro lado, en mujeres con SOP sin sobrepeso, los niveles séricos más bajos de leptina las ponen en mayor riesgo de una menor tasa de fertilización, ya que la maduración folicular requiere niveles fisiológicos de leptina20. Curiosamente, los niveles de leptina están asociados negativamente con los niveles de EPA y DHA21. Además, los estudios encuentran que una dieta rica en pescado puede reducir significativamente los niveles de leptina22. Por último, un gran metaanálisis mostró que la suplementación con omega 3 redujo significativamente los niveles de leptina23.

Datos clínicos publicados

En fertilidad, se demostró que una mayor ingesta de omega 3 antes de la concepción impacta positivamente la morfología embrionaria en un estudio con mujeres sometidas a ciclos de FIV4. Los omega 3 parecen promover el desarrollo vascular en el endometrio, como se observó en un estudio in vitro5.

Muchos otros estudios mostraron que una mayor ingesta de omega 3:

  • puede reducir el riesgo de pérdida gestacional6.
  • aumenta el flujo sanguíneo uterino7.
  • aumenta la duración del embarazo y reduce el parto prematuro8-10.
  • reduce la inflamación placentaria cuando se toma durante el primer trimestre y a lo largo del embarazo11.

El EPA y el DHA son precursores de varios mediadores que desencadenan acciones antiinflamatorias12 y antioxidantes13-14 y se ha demostrado que desempeñan un papel clave en la prevención de complicaciones del embarazo asociadas con la inflamación sistémica y placentaria excesiva15.

En la revisión mencionada anteriormente10, los autores informaron que la ingesta de aceite de pescado, especialmente el ácido docosahexaenoico (DHA) y el ácido eicosapentaenoico (EPA):

  • reduce en un 42 % el riesgo de partos muy prematuros (<34 semanas).
  • reduce en un 11 % el riesgo de partos prematuros (<37 semanas).
  • reduce en un 25 % el riesgo de muertes perinatales.
  • reduce en un 11 % el riesgo de bebés con bajo peso al nacer.

Sabiendo que el parto es un proceso proinflamatorio, mantener un equilibrio entre los niveles de omega 3 y omega 6 es crucial para permitir una duración gestacional normal16. Además, el DHA puede ser crucial para apoyar el desarrollo cerebral fetal17.

Referencias

  1. Innis SM, Essential fatty acid transfer and fetal development. Placenta 26 (2005). S70–S75.
  2. Sprecher H, D.Luthria, B.Mohammed, S.Baykousheva, Reevaluation of the pathways for the biosynthes is of polyunsaturated fatty acids, J.LipidRes.36 (1995)2471–2477.
  3. Leghi GE, Muhlhausler BS. The effect of n-3 LCPUFA supplementation on oxidative stress and inflammation in the placenta and maternal plasma during pregnancy. Prostaglandins Leukot Essent Fatty Acids. 2016 Oct; 113:33-39.
  4. Hammiche F, Vujkovic M, Wijburg W, de Vries JH, Macklon NS, Laven JS, Steegers-Theunissen RP. Increased preconception omega-3 polyunsaturated fatty acid intake improves embryo morphology.
  5. Johnsen GM, Basak S, Weedon-Fekjær MS, Staff AC, Duttaroy AK. Docosahexaenoic acid stimulates tube formation in first trimester trophoblast cells, HTR8/SVneo. Placenta. 2011 Sep;32(9):626-32.
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  8. Olsen SF, Sørensen JD, Secher NJ, Hedegaard M, Henriksen TB, Hansen HS, Grant A. Randomised controlled trial of effect of fish-oil supplementation on pregnancy duration. Lancet. 1992 Apr 25;339(8800):1003-7.
  9. Kar S, Wong M, Rogozinska E, Thangaratinam S. Effects of omega-3 fatty acids in prevention of early preterm delivery: a systematic review and meta-analysis of randomized studies. Eur J Obstet Gynecol Reprod Biol. 2016 Mar; 198:40-46.
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  12. Serhan CN, Chiang N, Van Dyke TE. Resolving inflammation: dual anti-inflammatory and pro-resolution lipid mediators. Nat Rev Immunol. 2008 May;8(5):349-61.
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  15. Keelan JA, Mas E, D’Vaz N, Dunstan JA, Li S, Barden AE, Mark PJ, Waddell BJ, Prescott SL, Mori TA. Effects of maternal n-3 fatty acid supplementation on placental cytokines, pro-resolving lipid mediators and their precursors. Reproduction. 2015 Feb;149(2):171-8.
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  17. Shulkin M, Pimpin L, Bellinger D, Kranz S, Fawzi W, Duggan C, et al. n-3 fatty acid supplementation in mothers, preterm Infants, and term Infants and childhood psychomotor and visual development: a systematic review and meta-analysis. Journal of Nutrition 2018;148(3): 409–18.
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